COLOMBIA UN PAIS DE REFORMAS TRIBUTARIAS EN FUNCION DEL PODER ECONOMICO Y DE LA CORRUPCION.

Por: Rafael Gutierrez

12-18-2019

En los últimos veinte años  ha habido 13 Reformas Tributarias, es decir un promedio de una cada dieciocho meses.  Las razones o justificaciones   expuestas en términos generales  por los gobernantes, ministros de hacienda y ponentes correspondientes, son las de superar los déficit fiscales,  la necesidad de cubrir el presupuesto próximo, poner correctivos a la evasión y a la elusión de impuestos,  mejorar la inversión pública en programas sociales, la generación de empleo, la salud, la educación, para poner a funcionar los planes de desarrollo de la economía de manera competitiva para su crecimiento y para la  reducción de la pobreza en Colombia. Esta es la receta entre otros argumentos.

Sin embargo, dígase lo que se diga por los mandatarios, ministros de hacienda y políticos, la realidad es que después de las reformas, la pobreza continua en ascenso, el déficit fiscal es cíclico, la evasión y la elusión de impuestos por la mayoría de los grandes contribuyentes y escalas menores permanece; la corrupción le cuesta al país alrededor de 50 mil millones al año según reporte del Contralor, siendo una constante creciendo; casos como el de Refricar, el de Odebrecht, el carrusel de la contratación, AIS, el desfalco a la salud, son recurrentes a diario como lo vemos en los noticieros.

 Con  la ley 100 de 1993 Colombia privatizo la salud entregando a las EPS la prestación del servicio quienes han hecho un gran negocio. La salud se  encuentra colapsada y los enfermos solo pueden aspirar a  ibuprofeno pues los médicos que vendieron su juramento hipocrático a las IPS que los contratan, no  hacen los tratamientos adecuados ni formulan las medicinas que debieran, pues sus patrones lo prohíben. De otra parte, se ha convertido en práctica recurrente  que los pacientes con situaciones críticas de salud, para ser atendidos tengan que interponer  demandas de tutela sin lograr muchas veces que atiendan sus enfermedades. Casos como los de Salud Coop y Café Salud en el gobierno de Alvaro Uribe  defraudaron al sistema de salud en 16 millones de dólares; durante el gobierno de Juan Manuel Santos, la Contraloría General de la República tras una auditoría encontró que en el caso de Saludcoop EPS hubo un detrimento patrimonial por $197.963 millones, mientras que en el de Cafesalud EPS la cifra es de $71.845 millones.

En la educación además del déficit de cupos en los colegios y universidades públicas, los sistemas de educación privatizada  son mediocres, las empresas no consiguen empleados capacitados para los nuevos cargos que la tecnología demanda pues no hay programas de estudio eficientes, el gobierno no invierte en estos rubros y por tanto el país se está quedando rezagado. Pero además,  no se ve un proyecto de plan  de estudio liderado por el Ministerio de la Educación que incluya la evolución de la educación según la demanda que exige el desarrollo para ser competitivos, vigilando tanto a los establecimientos  públicos como a los privados para que cumplan con  eficiencia y eviten continuar en la mediocridad. Los educadores privados producen cantidades para su rentabilidad pero no calidad para la vida de los  estudiantes. 

No hay programas que motiven a los jóvenes con garantías de que su estudio les garantice un trabajo como sucede en los países desarrollados. La deserción estudiantil  es motivada por la corrupción pues al ver que el estudio es costoso y no es rentable,  y que la corrupción es el camino fácil para obtener la riqueza, según el ejemplo de los corruptos; los jóvenes deciden dejar de estudiar y  vincularse a las bandas criminales, al narcotráfico, al cultivo ilícito, al tráfico de drogas y a  toda clase de delitos que les genere ingresos fáciles y rápidos. La corrupción  se volvió  cultura.

Veamos unas recomendaciones  en   un informe del Banco Mundial. “Sobre lo que pueden hacer los gobiernos el “Informe sobre el desarrollo mundial 2019: La naturaleza cambiante del trabajo” propone tres soluciones: 1. Invertir en capital humano especialmente en grupos desatendidos y en educación en la primera infancia, con énfasis en las habilidades cognitivas de orden superior y en las socioemocionales. 2. Asegurar cobertura y protección social que no dependa en su totalidad de tener un empleo formal asalariado. 3. Aumentar la movilización de ingresos con los sistemas tributarios, de modo que se cree espacio fiscal y poder así financiar tanto el desarrollo de capital humano como la protección social.” Antes de haber seguido estas recomendaciones y aplicarlas, en Colombia, el presidente Duque invierte cerca de  siete mil millones de pesos en un programa de televisión para procurar mantener su imagen pues los resultados de su gobierno lo tienen en decadencia; ofrece prestar millones de dólares a Avianca, le entrega a los bancos el dinero de los colombianos y mantiene el despilfarro por la falta de control.   

Siguiendo con la cadena de las causas del déficit fiscal que mueven a las reformas tributarias en Colombia, encontramos que el Régimen de Contratación del Estado es un manual para desfalcar el erario público a través de mayores costos con las modificaciones y adiciones a los contratos, o por la vía de las demandas ante el Contencioso Administrativo que ha sentenciado al estado a pagar multimillonarias sumas por sanciones  de incumplimiento de innumerables contratos del presente y del pasado en la contratación pública. Para mencionar solo un caso, el contrato de Refricar tuvo 2.460 adiciones con  sobre costos al  contrato.

El desempleo continua creciendo, veamos algunos informes del Dane: “El bajo dinamismo económico de principio de año le pega duro al empleo en Colombia. Durante el primer mes del año, según el Dane, el desempleo se ubicó en 12,8 por ciento, un incremento de un punto porcentual frente al mismo mes del 2018. De acuerdo con la entidad, en el mes 298.000 personas entre 25 a 54 años quedaron sin empleo. Los sectores donde más se presentó el despido fueron comercio, hotelería y restaurantes. Cúcuta y Chocó fueron las ciudades con el peor desempeño en el mercado laboral.”

En enero de 2019 la tasa de desempleo en el total de las 13 ciudades y áreas metropolitanas fue 13,7 por ciento, la tasa global de participación 65,3 por ciento y la tasa de ocupación 56,4 por ciento. Para el mismo mes de 2018 se ubicaron en 13,4 por ciento, 65,4 por ciento y 56,6 por ciento, respectivamente. La tasa de desempleo nacional del trimestre móvil noviembre 2018-enero 2019 fue 10,4 por ciento, lo que representó un aumento de 0,8 puntos porcentuales respecto al trimestre móvil noviembre 2017-enero 2018 (9,6 por ciento). La informalidad no cede y es del 48.2%.

Estas eran las noticias en Junio de 2019. (Revista Dinero).

“Desempleo: el principal problema económico de Colombia.

El desempleo plantea tal vez el problema económico más urgente por resolver en Colombia. El deterioro del mercado laboral preocupa porque la tasa de desocupación completó cinco meses consecutivos en niveles de dos dígitos. Y además porque el aumento de los desocupados se produjo en medio de una menor tasa de participación. Es decir, el desempleo repuntó a pesar de que menos gente buscó trabajo durante los primeros meses del año. Hace rato el país entró en una temporada de destrucción neta de puestos de trabajo.”

Que pasa en el campo?

El problema del campo en Colombia no es  solamente la distribución de la tierra. Se estima que en el país viven cerca de 7 millones de campesinos; la mayor parte viven con menos de un salario mínimo, en términos de educación el 15%  es analfabeto, el 62% de los jóvenes no accede a la formación media, el 60% no posee agua potable,  el 75% jamás ha accedido a un crédito agrario. Esto nos da una muestra a grandes rasgos que el estado no se ha propuesto invertir en el campo así lo anuncie, teniendo la problemática otras variables que igualmente se habrán de tratar, como es  el desplazamiento entre otros.

De otra parte,  se ingenian programas como AIS supuestamente para invertir en el campesino más pobre,  pero al final,  los dineros llegan a los más ricos terratenientes como ha sucedido y por lo cual Andres Felipe Arias ha sido juzgado. Sin embargo, está en proceso en el Congreso  la ley Arias para buscar probar su inocencia y  la  de los 300 aforados que han sido sentenciados por la Corte Suprema de Justicia por corruptos.

No obstante este panorama,   los Gobernantes y  Ministros de Hacienda se llenan de alborozo y vehemencia  al presentar las cifras sobre la inversión social como la salud, la educación, el campo,  etc. que aparecen en el presupuesto; pero una cosa es la destinación que anuncian  y otra es a donde van a parar los recursos por los malabares del sistema corrupto. Es aquí donde hay que poner el dedo en la llaga y no en anuncios rimbombantes que aparentan unas reformas convenientes (solo para la corrupción). El problema de la infidelidad no está en vender el sofá, el problema está en las sabanas donde concurre el concubinato del estado  con  la corrupción.

La economía sigue en función del poder económico a quienes se les ha premiado dándoles a administrar los recursos de los colombianos como es el caso de los fondos de pensiones privados y el manejo de los depósitos de la tesorería en los bancos cuyos rendimientos no se reflejan en lo social. Si una persona coloca sus depósitos, el interés que recibe es del orden del 1%, pero los bancos otorgan préstamos a las tasas módicas del 26% en adelante. Mientras la economía crece al 3%, las ganancias de los bancos son del 30%.

Lo expuesto hasta acá, es parte del menú pero hay más razones y en especial la corrupción, que garantizan que seguiremos teniendo en el futuro más y más reformas tributarias, más y más desempleo, más y más pobreza, más y más déficit fiscal, más y más déficit en la educación, etc. Si no se toman de raíz los problemas estructurales que lamentablemente  no se mencionan en las Reformas Tributarias. Por último,  debo mencionar  que el esfuerzo que hacemos los que opinamos en este sentido, como en mi caso, no buscamos ser simples críticos sistemáticos sino mostrar la verdad real de la problemática que vive nuestro país para que hayan soluciones reales,  tampoco  se puede seguir estigmatizando ni encarrilando en la izquierda radical como excusa  por los que desconocen esta realidad y que  tienen la obligación  de poner los correctivos a la crisis. La responsabilidad del Presidente Duque como la primera autoridad del país, es la de dar ejemplo buscando la reconciliación bajo la verdad, respetando las diferencias, para que juntos construyamos el Estado de Bienestar Social General de los Colombianos dentro de la Democracia. 

El balón está en su cancha Presidente Duque.

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